EL ARTE DE AGRADAR ES EL ARTE DE ENGAÑAR

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EL ARTE DE AGRADAR ES EL ARTE DE ENGAÑAR

El fraude alimentario se comete cuando, con ánimo de lucro, se colocan deliberadamente alimentos en el mercado con la intención de engañar al consumidor. Este acto deliberado tiene como consecuencia una pérdida de confianza del consumidor y además puede originar riesgos para la salud de los consumidores, convirtiéndose en un problema de Seguridad Alimentaria.
Hay que distinguir diferentes tipos de fraude, los que afectan a los ingredientes del alimento, es decir, la adición, sustitución, alteración o falsificación deliberada de algún ingrediente, generalmente con la finalidad de reducir su coste o de mejorar alguna de sus características o propiedades (ej. adición de melanina en la leche). Y los que afectan a las declaraciones en el etiquetado, como declaraciones falsas o engañosas de los ingredientes, de los procesos o de las características o beneficios del producto, y de la procedencia o producción geográfica (ej. pescado de piscifactoría vendido como salvaje).
El Código Alimentario Español, en el capítulo II, ya definía en 1967, a los alimentos falsificados como todo alimento en el que se haga concurrir alguna de las siguientes circunstancias:
a) Que haya sido preparado o rotulado para simular otro conocido.
b) Que su composición real no corresponda a la declarada y comercialmente anunciada.
c) Cualquier otra capaz de inducir a error al consumidor.
Pero muy lejos de pensar que era necesario regular la picaresca española, actualmente la legislación europea y las principales normas de certificación de seguridad alimentaria, incluyen puntos relacionados con el control del fraude alimentario.
Para evitar el fraude es importante la implicación de todos los eslabones de la cadena de producción, para aumentar la transparencia.
Por lo tanto, no es ningún disparate, incluir en los documentos de autocontrol procesos para la prevención y el control del fraude. Para ello debemos realizar un análisis de la vulnerabilidad, de la gravedad y evaluación del riesgo, evaluación de las medidas preventivas establecidas, identificación de los puntos críticos de control de origen del fraude, determinación de los límites críticos, establecimiento de un sistema de vigilancia, medidas correctivas y validación y verificación del sistema.
Eduardo Galeano dijo: “El mundo se divide, sobre todo, entre indignos e indignados, y ya sabrá cada quien de qué lado quiere o puede estar”. Trabajemos todos por una digna seguridad alimentaria.

José Ferreira Vacas

Bromatólogo en el Hospital Universitario Reina Sofía, licenciado en Veterinaria (sección Bromatología, Sanidad y Tecnología de los Alimentos) y Licenciado en Ciencia y Tecnología de los Alimentos por la Universidad de Córdoba. Poseo el Experto en Gestión en Seguridad Alimentaria por la Escuela Andaluza de Salud Pública. He trabajado como director de Centro Logistico y de Producción de Bodegas Campos Catering, Responsable de Consultoría y Formación de Qoras I+D+i,S.L. Miembro del Grupo GENAH de SANCYD, y ponente habitual actividades formativas y congresos. Desde la enseñanza obligatoria tuve un sueño, estudiar y trabajar en las ciencias de los alimentos, espero que la vida me agracie, además de la familia que tengo, con tiempo para seguir disfrutando y aprendiendo de una de mis pasiones, la bromatología, una inquietud, un esfuerzo, innovación, una pasión, uno de los pilares que sostienen nuestra salud.